sábado, 21 de marzo de 2020




Posibilidad de Jugar 

Lo bueno es que mis hijas pueden jugar, hoy decidieron salir. Se ducharon, eligieron su mejor tenida, se vistieron y arreglaron, y echándose mochilas y bolsos al hombro, se fueron. 

Muy concentradas se vinieron a despedir, estuvieron en “un parque”, “una playa”, y por último, fueron a “escalar una montaña”. El living o salón se transformó por dos horas en calles, plazas y medios de transportes. Viajaron, caminaron y recorrieron todos los lugares que quisieron. 

Volvieron cansadas.

Que suerte la de mis hijas. 




                          Trinidad Quinteros Cruz
21 marzo 2020






martes, 17 de marzo de 2020




Los aplausos

Ayer y hoy, y creo que seguirá siendo así. Cuando anochece, salimos a las ventanas y balcones a dar aplausos. Una palma con otra genera un ritmo que sube la energía, de hecho, el aplauso como gesto, es una acción para enaltecer o celebrar. Celebramos y agradecemos el ejercicio de los funcionarios de salud, paramédicos, médicos, enfermera/os, y tantos más que hacen su labor. Agradecemos también a auxiliares de aseo, quienes trabajan recogiendo nuestra basura y sanitizando edificios y calles. Mientras sostenemos desde adentro, nuestras casas, ellas y ellos están sosteniendo desde afuera, la estructura de la ciudad. 

Aplausos que resuenan en todas partes a la misma hora, momento de conexión social. Un modo de salir a la calle, de estar en contacto. Ya que mientras no nos vemos o toquemos, nos podemos sentir a través del espacio sonoro, vincularnos y saludar a través de la vibración del aplauso, un lenguaje para comunicar que no estamos solos, que estamos todo/as junta/os, una poderosa fuerza social.

Trinidad Quinteros Cruz
16 Marzo 2020





lunes, 16 de marzo de 2020



Un pedacito de sol

Todos los días entre las 11:30 y hasta las 13:00 hrs. llega el sol a nuestro balcón. En ese momento, agradezco un pedacito de cielo, y que por estos días, además, ha sido azul. Agradezco también tener un balcón (que mide medio metro de ancho) pero que hay muchas personas que no lo tienen. 
Esta posibilidad, de poder salir a una terraza, de tener un espacio hacia el afuera, la agradecemos mil porque es salir al exterior. 
El tema de los afuera y adentro en estos días es crucial, los límites del interior y exterior, las fronteras. De los cuerpos y entre los cuerpos, de qué está adentro o afuera. Y de cómo nos encontramos o no, con otros cuerpos. Puros sistemas vivos conviviendo. 
Por estos días, tener un pedacito de sol es un inmenso regalo. 
Para los egipcios el sol, Ra, representaba germinación, calor y luz. El dios sumerio del sol, Utu,  era al mismo tiempo dios de la justiciaEn Grecia, el dios del sol era Helios, quien 
cada día, conducía un carro por el cielo hasta el océano, para volver por Gea, la tierra. Y para los Incas, Inti, el dios más importante. Padre Sol y su esposa mama Quilla, la Luna, envían a la tierra al Inca. 
Sol: luz, justicia, vida, creación, energía divina. 
Así, a la hora del sol, todas y todos salimos a la terraza, a jugar, cocer, leer, o simplemente, echarse en una silla de comedor, como si fuese una cómoda silla de playa. Para en esa hora, que el sol da a nuestra cara y cuerpo, absorber estos valiosos rayos divinos. 

Trinidad Quinteros Cruz
Domingo 16 marzo 2020
Madrid, España.


viernes, 13 de marzo de 2020

Un Virus que corona la nueva conciencia


“Los chinos… ¿qué pasó? _ No …un virus, parece que un chino comió un animal y muto un virus muy peligroso...que está matando gente”. Así comienza el rumor, mientras vivo, acomodo e intento comenzar a disfrutar una estadía de estudios y experiencia en Madrid. 

Pobres…pensaba. Días más tarde, mi cuñada desde la región de Lombardía me llama, “es que está la escoba, suspendieron clases, muchos contagios, llego el corona virus”. “Joder” pienso, en mi nueva y útil expresión madrileña que sirve para tanto y ahorra tanto lenguaje. Pues…pobres, allá, en Italia. Me llama mi mamá preocupada por lo que está pasando “Siii le contesto, pero Carola y Gian están bien”. Pensando, como siempre en mí y en nuestra familia…

En Madrid estaba atenta como muchas colegas y compañeras, al 8M, eso estaba ocupando la energía y la agenda. Llegaba el día en que todas las mujeres del planeta nos congregamos y unimos por un solo y necesario objetivo en común, el poder y su repartición, igual y justa. Mientras, titulares seguían comentando la lamentable situación en China y ahora en la bella Italia, vacía y cerrada producto de la situación sanitaria.

Lunes 09 marzo, 18:00 hrs. España. Desde el ministerio de salud anuncian Urgencia Sanitaria: suspensión de clases en todas las escuelas y universidades, suspensión de todos los actos masivos, cierres de vuelos e indicación a la población de no salir de sus casas por 15 días. Y quizá, sea más.

Acá estoy y desde acá escribo, luego de pasar días duros emocionalmente, todo, de repente, se vuelca hacia una misma, ¿Tengo mocos?, “me duele un poco la garganta”, “estoy contagiada”, “me voy a contagiar”, “…y no voy a tener cama porque está colapsado el sistema de salud”, “me voy a morir”. Última frase y sentencia, la más angustiante e impensable, y/o lo más pandémico (como la OMS decretó hace dos días la situación), “nos vamos a morir todos”.

De estas fantasías de catástrofe y muerte, comienzo a la vez a conectar con la vida, estoy muy viva!, “no pasa nada”. Y es esa actitud la que en definitiva nos hace vivir a diario, estar conectados con la vida y negar, de alguna manera, que siempre se puede acabar, y que se acabará! 
Tengo tres hijas preciosas que estoy sosteniendo hace dos (recién) días en un cotidiano en casa. Que están llenas de vida, de juegos, de fantasías, de entusiasmo, y que alimentan el espacio decontruyendo estas ideas que la mente, desde el miedo, el individualismo y el ego, ponen como primer foco.

Las sostengo afortunadamente con otro, un masculino, que aporta desde su paternidad, y desde tantos lugares, como el alma y sujeta/os que cada uno y una somos. Cada quién inventa ahora maneras para sostener la vida: jugar, leer, arreglar un computador, cocinar, cocina de nuevo, limpiar. Aburrirse, reclamar, desesperarse, respirar, pintar, arreglarse, reparar y cocer ropa pendiente, escribir.

Como digo, llevo recién dos días, de 15 que quizá se alarguen…pero puedo comenzar a recibir y percibir cierta información. Gracias a mi conexión con la meditación y el estar presente, y de un trabajo que comencé hace algunos años con la danza y el yoga, y ahora, desde la educación somática, prácticas todas, que invitan a conectar con la presencia autentica y el cuerpo aquí y ahora. Puedo comenzar a mirar otro foco, algo más amplio y liberador. Y no será coincidencia, que mi pareja hace algún tiempo también, por su lado y propia búsqueda, entró a la meditación. Está ahora, haciendo un curso para instruirse, y esto hace que la meditación y el estado meditativo esté muy presente en casa.

“Nueva conciencia”, esta información me ha llegado profundamente, no podemos seguir desde el individualismo. No es por mí, es por todas y todos. No estoy en casa por 15 días cubriéndome del bicho, yo y mi familia para no infectarnos, es decir también, pero por sobre todo, porque hay otras y otros que la pueden pasar más mal, porque hay una población más vulnerable que yo, que necesita de la sanidad pública antes. Y porque podría estar infectada asintomática e infectar a otro/as. No es por mí, es por todas y todos.

Si no hacemos este giro urgente, habrá más violencia y muerte, más destrucción. Sacar todo de un supermercado porque tienes el foco sólo puesto en tú sobrevivencia y en la de los tuyos, no vale nada, es puro individualismo y angustia. Es ahora, que el trascendente nos pone e impone un cambio definitivo. Conciencia del colectivo, conciencia del ambiente y la tierra. Se trata entonces de una integración individual entre mente, cuerpo y espíritu, pero se trata por sobre todo, y en su dimensión más política si se quiere, de concientizar que estamos infinitamente conectados unos con otres, y que no puedo pensar en mí, si no pienso en los demás.

Parece chiste repetido, cuantas veces desde la biblia, el tao, o desde el corazón del espíritu socialista, hemos escuchado esto. 

¿Pero, crees que has hecho esto? ¿Crees que lo practicas realmente? 

¿Somos verdaderamente consientes de cómo y cuánto cuidamos nuestro medioambiente, el lugar donde vivimos? ¿Cuánta agua gastas en tu ducha diaria, cuanta comida desperdicias, cuánta plata mal gastas en cosas que no necesitas?, ¿Cuánto plástico acumulas y consumes?, (puedes agregar muchas más).
¿Cuánto tiempo perdemos mirando la imagen “altruista, estéticamente ideal, “ecofeministaconciente”, que proyecta Instagram pero que nunca logramos ser? Y que a ratos no da más, que para cerrar el teléfono cuando el cansancio aturde, y dormir para despertar en otro día más de individualismo?

¿Cómo vives el tiempo? ¿Cuántas veces al día te ríes?, ¿cuánto disfrutas de tu presente? ¿De lo que comes, lo que miras y tocas?, ¿Cuántos de tus actos diarios crees que benefician gratuitamente a otre que no lo espera?

Nueva Conciencia. 

Nueva economía, material y libidinal.

Estoy con la guata (o barriga acá) apretada, lo reconozco y acepto, no sé qué pasará, no sé qué días vendrán. Sólo sé que nunca, nunca lo sabemos, y que hemos vivido como si lo tuviésemos todo garantizado, como si no hay nada que cuidar, como si la vida es eterna y lo que tengo y acumulo también. Hemos vivido en el plano material y egótico, espantosamente egocéntrico. Salir de nuestro narcisismo y despertar no viene mal a propósito de este virus. No tenemos nada asegurado, las relaciones hay que cuidarlas, y el planeta también, ¿cuanto tiempo hemos mal gastado en violencia y hostilidad hacia los seres vivos con quién compartimos? 

No hay más tiempo que perder, relaciones amorosas, cuidar lo que eres, somos y donde habitamos, todos los sistemas son Uno/a…aunque vivimos y pensemos que nuestra subjetividad es única, sí, también! Pero nos equivocamos si pensamos que lo es todo. 

Voy sabiendo que esto que acontece, no me pasa a mí, o a un país, o a tres, es una crisis de todas y todos, es planetaria, y eso, en su mejor manera de pensarlo, es que no dejará a ni un ser humano fuera para recibir esta nueva conciencia.





Trinidad Quinteros Cruz
14 de marzo, Madrid, España.

jueves, 9 de noviembre de 2017





Resultado de imagen para Mouna silencio sánscrito

Mouna


Los duelos son siempre de uno mismo, es uno que se va en el otro que se va.

Los duelos son de la nostalgia de lo que se pierde de mí en esa persona.

Pero siendo justa y no demasiado narcisista, los duelos también son de esa persona en su individualidad, en lo que era para uno y para muchos otros, en lo que su personalidad, y más profundamente su alma, entregaba al mundo vivo.

Los duelos en este sentido casi siempre son de madre o padre.

Y cuando son de madre, alcanzan fibras entrañables,  desgarro hacia y en el tiempo de lo materno,

Hacia los orígenes siempre infinitos.

Transmisión de una lengua materna que habita en el cuerpo más que en las palabras.

O que habita en el cuerpo de las palabras,

Como trozos de carne que significan en si mismos.

Lo materno es desde las entrañas, un tiempo antiguo, arabesco, sevillano, indio, hindú.

Circula siempre en tierras nómadas y tránsitos móviles.

Danzas de colores.

Es música y sonidos en una ceremonia sagrada.

martes, 22 de marzo de 2016

Lo que se alcanza

Lo que se alcanza


Lograr hablar de uno mismo no es un logro dado, natural, poder situarse como un ser distinto a otro, realizar una primera diferencia entre un cuerpo y otro, es un logro somático y psíquico de vital importancia.
A mi por lo menos me produce gran júbilo escuchar a mi hija de tres años que últimamente ha empezado a amenazar con lo más terrible e hiriente que a su corta edad ha descubierto que puede hacerle a otro. Esto, cuando se ve amenazada o herida por nosotros, su mamá, su papá y sus hermanas de cuatro y diez años. Lo que creo la hiere, son momento en que se le llama la atención, cuando se le inquiere o atribuye alguna responsabilidad, o cuando la molesta su papá. El otro día su padre le decía, “si no te tomas la leche, te quedarás como un bebé”, cuestión que amenaza en lo profundo su logro hacia la madurez. Aunque ella insiste con jugar a ser bebé, y pareciera obtener gran satisfacción jugando a este papel, a veces ese destino regresivo se le vuelve claramente insoportable.

“No vas a ir a mi cumpleaños!”

Es el arma que ha encontrado para responder y defenderse ante lo que la hiere. Mi cumpleaños. Ya puede recurrir a un mi, un lugar sobre ella misma al que puede apelar para hacer frente a lo que le parece difícil, un espacio que no necesita de otro para sobrevivir.
Es un lugar que pareciera llenarse de omnipotencia, porque creo que imagina su cumpleaños como una gran celebración. De hecho, lo ha expresado así, “habrán pinturas para pintarse como princesas, muchos globos...y piñata!” fantasea...o más bien delira!. Evento que constantemente sigue sumando nuevos preparativos y aventuras en su cabeza.

Una fiesta narcisista! La primera fiesta que celebramos ya sea en la intimidad máxima, en el no querer saber nada de eso (sabiendo), o a través de la exposición más solicita. Ambas formas tienen que ver con lo mismo, con cómo le damos magna importancia a ese día, ya sea desde un acentuado no querer nada, a un ímpetu de compartirlo con todos. Estado depresivo, indiferente o maniaco, ninguno de estos se escapa de la autorreferencia cumpleañera. Nos ponemos al centro en ese día ridículo en el que jugamos o creemos ser lo más importante. Y no por nada, no es sólo por ser egóticos, es que ese día marca algo fundamental _ más bien fundante _ la posibilidad que hemos tenido de existir, de transformarnos en vida.

No importa entonces que hagamos fiesta o no, lo que importa es que ese día se imprime una huella sobre la cual depositamos una primera garantía de quienes somos, de que ese, mi cumpleaños, es único.

Últimamente Rafaela ha comenzado a utilizar esta arma en su doble filo, ya que cuando se ha visto agradecida y a gusto, se dispone ante el otro haciéndole una invitación afirmativa a este magno evento imaginado: “tú sí vas a ir a mi cumpleaños”-asegura.
Aunque su cumpleaños sea en cuatro meses más y aunque no sepa mucho aún de la cronología del tiempo, Rafaela ha conquistado un primer tiempo, el tiempo necesario para que se abra un espacio en el que ella sabe que hay un día que marca su existencia, un día que es suyo.

Lo que me encanta, es ser testimonio de este momento, de cómo ella va circunscribiendo y apropiándose de ese lugar propio, con todos los sufrimientos y satisfacciones que ello implica.

...Antes éramos como una, ahora toma lugar un ella y yo.



Trinidad Quinteros, 17 diciembre 2015.

miércoles, 16 de marzo de 2016

El Cuerpo y el ritmo de lo vivo. Lo que se resuelve en lo traumático...

Cuerpo, primera envoltura, carne, primera materialidad de la que venimos, quizá hace largos años, tiempo, quién sabe cuánto. Pero un día esa mezcla de alma-cuerpo nace, quizá nace de nuevo, pero nace. Nacimiento, experiencia inaugural, energía pulsional completa que con su fuerza y la de la madre, intervendrá en un nuevo y a la vez antiguo mundo. Energías pulsionales que se juegan entre la vida y la muerte.
Estamos aquí, ha ganado lo vivo. Sin embargo, nuestros malestares, nuestro sufrimiento, siempre remite a algo de eso que es salvaje, lo que no pulsó por vivir, tan arcaico e innombrable pero no por eso olvidado, al contrario! no lo hemos podido olvidar!, está inscrito en el cuerpo.
El cuerpo es esa materialidad que registra la memoria, en sus marcas está la experiencia, los avatares entre Eros y Tánatos.

Lo traumático, es ese lugar enquistado en el cuerpo, en el carácter! en el psiquesoma que aunque pasen los años se mantiene fijado, sin tiempo, sin que avance el tiempo. Lo traumático es ese fragmento mortificante que irrumpe sin tener lugar para la memoria, queda entonces como marca en el cuerpo y en todas esas resistencias que a diario tenemos con nosotros mismos y con el otro.

Lo vivo, el cuerpo a pesar de todo lo traumático está vivo! Pertenece a un sistema más allá de nosotros mismos, más allá y acá de nuestras pequeñas neurosis y psicosis, el cuerpo está vivo, es un organismo. Un árbol en un bosque, crece a pesar nuestro y tiene Alma!. No es sólo biología, bueno hasta las plantas tienen Alma...Todo lo vivo pulsa dentro de micros y magros sistemas.
Eso es la vida, conectar con el cuerpo presente y su materialidad, sus articulaciones, sus huesos, su musculatura...mover el cuerpo es traernos a la vida a cada instante, enraizar el cuerpo para que por fin respire y se contacte con lo más allá de lo traumático, y quizá para que esas marcas devengan por fin representación o imagen! Para expandirnos no sólo en relación a nosotros mismos y nuestro ombligo, sino en relación con todo lo vivo que nos acompaña.
El movimiento es vida, escuchar nuestro cuerpo es como escuchar el fluir de un río...el ritmo del agua, aparece lo importante y desaparece lo "importantísmo y urgente", pequeñeces que ocupan toda la energía de nuestra conciencia.
Lo podemos escuchar a cada minuto, en cada instante presente.


Trinidad Quinteros Cruz,
16 de Marzo 2016